domingo, 27 de diciembre de 2020

Diagramas de Pareto


Diagrama de Pareto

Es una representación gráfica de los datos obtenidos sobre un problema, que ayuda a identificar cuáles son los aspectos prioritarios que hay que tratar, también llamado curva 80-20 o Distribución A-B-C, es una gráfica para organizar datos de forma que estos queden en orden descendente, de izquierda a derecha y separados por barras. Permite, asignar un orden de prioridades.

El diagrama facilita el estudio comparativo de numerosos procesos industriales y/o comerciales, así como fenómenos sociales o naturales.

Hay que tener en cuenta que tanto la distribución de los efectos como sus posibles causas no es un proceso lineal sino que el 20% de las causas totales hace que sean originados el 80% de los efectos.

Se sugiere el uso del diagrama de Pareto para:

  • Que se tenga un proceso de mejora continúa. 
  • Que se tenga enfoque en el análisis y priorización de problemas.
  • Que se optimice  el esfuerzo y tiempo al centrarse en aspectos cuya mejora tendrá un impacto positivo.
  • Que se proporcione una visión sencilla y completa de los problemas.
  • Que la gráfica sea fácil de comprender.
¿En qué áreas es posible aplicarlo en una empresa comercial, producción y/o servicios?

El diagrama de Pareto se puede aplicar en todas las áreas de la empresa de forma similar, te mostraremos algunas de ellas:

Área de producción

El 20% de los procesos de una empresa genera el 80% de sus productos o servicios.

Área de ventas

El 80% del volumen generado por la fuerza de venta son por el 20% de los productos y 20% de los clientes.

Área de gerencia

El 80% del éxito de una empresa proviene del 20% de sus colaboradores.

Área de reclamos y sugerencias

El 20% de los rechazos del producto representa al 80% de las quejas de los clientes.

Gestión de almacenes

El 80% del costo del inventario representa el 20% de los productos.

Control de calidad

El 20% de los defectos afectan al 80% de los procesos.

viernes, 11 de diciembre de 2020

Costos Hundidos

 

Los costes hundidos son aquellos costes en los que ya se ha incurrido y no se podrán recuperar en el futuro. Incluyen el tiempo, el dinero u otros recursos que se gastaron en un proyecto, inversión u otra actividad y que no se podrán recuperar.

En el ámbito de la economía y la toma de decisiones de negocios, se denomina costo hundido (o costo perdido) a aquellos costos retrospectivos, que han sido incurridos en el pasado y que no pueden ser recuperados. A veces se contraponen los costos hundidos con los costos prospectivos, que son aquellos costos a futuro que pueden ser incurridos o modificados como consecuencia de decisiones u acciones. Tanto los costos retrospectivos como prospectivos pueden ser costos fijos (continuos por todo el tiempo que el negocio se encuentre operativo y no dependientes del volumen de producción o ventas) o costos variables (dependientes del volumen). Sin embargo, es de notar que muchos economistas consideran que es un error clasificar a los costos hundidos como "fijos" o "variables." Por ejemplo, si una empresa incurre en un gasto de $1 millón en la instalación de un determinado software de gestión empresarial, dicho costo es "hundido” porque fue un gasto unitario que no puede ser recuperado una vez realizado. Un costo "fijo" sería el caso de pagos mensuales realizados como parte de un contrato de servicios o licenciamiento con la compañía que proveyó el software. El pago por adelantado irrecuperable de la instalación no debe ser considerado un costo "fijo", con su costo distribuido a lo largo del tiempo. Los costos fijos deben ser considerados en forma separada. Los "costos variables" de este proyecto podrían incluir el uso de energía eléctrica por parte del centro de datos, etc.

Los costos hundidos no deben afectar la mejor opción elegida por un tomador de decisiones racional. Sin embargo, hasta que un tomador de decisiones decide de manera irreversible el uso de ciertos recursos, el costo prospectivo es un costo futuro evitable y por lo tanto es correcto tenerlo en cuenta en todo proceso de toma de decisiones. Por ejemplo, si se está analizando la compra por anticipado de entradas para el cine, pero todavía no se ha procedido a comprarlos, el costo es evitable. Si el precio de las entradas sube hasta un valor que le requiere al comprador pagar más que el valor que el comprador le asigna, el posible comprador deberá evaluar este cambio en el posible costo en su toma de decisión y revaluar su decisión.

Dilema del costo hundido

El principio económico que los costos hundidos no deben ser considerados al tomar decisiones puede conducir a una situación en que la suma de un conjunto de buenas decisiones puede dar lugar a un gran desastre. Esta situación y su dilema puede ser descrita utilizando un modelo de teoría del juego para juegos con un jugador.

Falacia del Concorde.

La "falacia del Concorde" es otro nombre para la "falacia de costo hundido", en la cual los tomadores de decisiones toman en cuenta los costos anteriores al tomar decisiones sobre el futuro. La expresión "falacia del Concorde" se refiere a que los gobiernos del Reino Unido y Francia tomaron sus gastos anteriores en el costoso avión supersónico como una razón para continuar el proyecto, en oposición a la razón de "reducir sus pérdidas".