Los costes hundidos son aquellos
costes en los que ya se ha incurrido y no se podrán recuperar en el futuro.
Incluyen el tiempo, el dinero u otros recursos que se gastaron en un proyecto,
inversión u otra actividad y que no se podrán recuperar.
En el ámbito de la economía y la
toma de decisiones de negocios, se denomina costo hundido (o costo perdido) a
aquellos costos retrospectivos, que han sido incurridos en el pasado y que no
pueden ser recuperados. A veces se contraponen los costos hundidos con los
costos prospectivos, que son aquellos costos a futuro que pueden ser incurridos
o modificados como consecuencia de decisiones u acciones. Tanto los costos
retrospectivos como prospectivos pueden ser costos fijos (continuos por todo el
tiempo que el negocio se encuentre operativo y no dependientes del volumen de
producción o ventas) o costos variables (dependientes del volumen). Sin
embargo, es de notar que muchos economistas consideran que es un error
clasificar a los costos hundidos como "fijos" o
"variables." Por ejemplo, si una empresa incurre en un gasto de $1
millón en la instalación de un determinado software de gestión empresarial,
dicho costo es "hundido” porque fue un gasto unitario que no puede ser
recuperado una vez realizado. Un costo "fijo" sería el caso de pagos
mensuales realizados como parte de un contrato de servicios o licenciamiento
con la compañía que proveyó el software. El pago por adelantado irrecuperable
de la instalación no debe ser considerado un costo "fijo", con su
costo distribuido a lo largo del tiempo. Los costos fijos deben ser
considerados en forma separada. Los "costos variables" de este
proyecto podrían incluir el uso de energía eléctrica por parte del centro de
datos, etc.
Los costos hundidos no deben afectar
la mejor opción elegida por un tomador de decisiones racional. Sin embargo,
hasta que un tomador de decisiones decide de manera irreversible el uso de
ciertos recursos, el costo prospectivo es un costo futuro evitable y por lo
tanto es correcto tenerlo en cuenta en todo proceso de toma de decisiones. Por
ejemplo, si se está analizando la compra por anticipado de entradas para el
cine, pero todavía no se ha procedido a comprarlos, el costo es evitable. Si el
precio de las entradas sube hasta un valor que le requiere al comprador pagar
más que el valor que el comprador le asigna, el posible comprador deberá
evaluar este cambio en el posible costo en su toma de decisión y revaluar su
decisión.
Dilema del costo hundido
El principio económico que los
costos hundidos no deben ser considerados al tomar decisiones puede conducir a
una situación en que la suma de un conjunto de buenas decisiones puede dar
lugar a un gran desastre. Esta situación y su dilema puede ser descrita
utilizando un modelo de teoría del juego para juegos con un jugador.
Falacia del Concorde.
La "falacia
del Concorde" es otro nombre para la "falacia de costo
hundido", en la cual los tomadores de decisiones toman en cuenta los
costos anteriores al tomar decisiones sobre el futuro. La expresión
"falacia del Concorde" se refiere a que los gobiernos del Reino Unido
y Francia tomaron sus gastos anteriores en el costoso avión supersónico como
una razón para continuar el proyecto, en oposición a la razón de "reducir
sus pérdidas".